Mujeres y revolucionarias pueblan la Marcha por la Patria

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(La Paz, 24 de noviembre, Viceministerio de Comunicación).- Decenas de miles de mujeres que llegaron de todos los rincones del país son protagonistas de la Marcha por la Patria que este miércoles realiza el segundo tramo de la caminata Panduro-Lahuachaca. Mujeres enfundadas en aguayos verdes, rojos, wayrurus y de tonos brillantes y multicolores; visten trajes típicos del oriente, mantas bordadas con flores, mantillas azules, polleras cortas típicas del trópico cochabambino, líderes de organizaciones sociales, militantes del proceso de cambio, profesionales y otras que engrosan la columna.

La movilización es un enjambre de voces porque algunas mujeres hablan en aimara, unas en quechua, otras en guaraní y muchas en castellano en sus diferentes tonalidades, que es posible tener la certeza de dónde vienen. Hay cambas, chapacas, benianas, potosinas, paceñas, cochabambina y de otras regiones que llegaron a la población de Caracollo, Oruro, centro de concentración de históricas marchas de protesta o de movilización.

Noemi Rivera, quien es concejal suplente del municipio de Santa Cruz de la Sierra por el Movimiento Al Socialismo Instrumento por la Soberanía de los Pueblos (Mas-IPSP), arribó muy temprano el pasado lunes a la población orureña, junto a varias mujeres de barrios insurgentes y rebeldes como el Plan Tres Mil y Villa Primero de Mayo, bastiones del Movimiento Al Socialismo (MAS) y ejemplo de lucha contra el neoliberalismo.

Camina cansinamente por la carretera asfaltada Oruro - La Paz, el aire empieza a llegar con dificultad a sus pulmones y clama por unas nubes salvadoras que, a momentos, le brinda alivio al inclemente sol del altiplano. Porta un sombrero de Sao y hace constantes bromas a sus compañeras que marchan y piden a gritos una fotografía para inmortalizar su hazaña.

Pero el cansancio no representa ningún freno frente a su firme convicción política porque está convencida que la movilización permanente y la unidad de los trabajadores hará retroceder los afanes desestabilizadores de los cívicos —especialmente cruceños— que pretenden “tumbar” a un gobierno electo por la mayoría de la población boliviana.

“Nosotros no vamos a permitir que grupos vandálicos encabezados por Luis Fernando Camacho y Rómulo Calvo desestabilicen al Gobierno del pueblo, a un Gobierno que ha ganado por el 55% de los votos. Nosotros vamos a defender nuestro Gobierno frente a estos señores que ha hecho un golpe de Estado en 2019”, señaló.

Centenares de metros a atrás, Neyba Selvy Supa Ortiz, que es ejecutiva de la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias del Beni “Bartolina Sisa”, camina por la carretera enfundada en un típico traje de las tierras bajas que llama la atención y una chalina azul que no deja lugar a dudas de su militancia política. No le teme el sol abrasador porque que no lleva ningún sombrero en la cabeza y de rato en rato agita una enorme bandera verde poblada de estrellas para proveerse de aire fresco, tan esquivo y necesario para quienes llegaron del oriente para engrosar la marcha.

La dirigente no es de medias tintas para referirse a la movilización: “Nosotros estamos en la marcha para defender a nuestro Gobierno y marcharemos cuantas veces sea necesario porque no permitiremos que estos golpistas vuelvan a gobernarnos. Unidad y constante movilización ante cualquier intento de desestabilización”.

Señala que a los cívicos cruceños no les interesa el bienestar de la población, la igualdad, la justicia social porque encarnan el neoliberalismo más obsecuente y forman parte de las logias que luchan por llenarse los bolsillos, por vender la patria y sus recursos naturales. Recuerda que sus dirigentes están involucrados en las masacres de Sacaba y Senkata.

Supa no pierde la sonrisa pese a su cansancio, su locuacidad a flor de piel, grita algunos estribillos que tienen una respuesta inmediata de sus seguidores, algunos de los cuales muestran su sorpresa por las constantes detonaciones de dinamita de los mineros de Huanuni u otro centro minero que marchan un poco más adelante.

Cintia Romero, quien forma parte de la agrupación profesionales de Quillacollo, es una mujer de muchas previsiones porque porta un sombrero de ala ancha que le protege de los rayos del sol, una mochila que tiene lo indispensable para la caminata y una wiphala.

“Estamos marchando en defensa de la democracia y no vamos a permitir ningún muerto más por parte de los golpistas y no vamos a permitir que saqueen nuestros recursos naturales porque nos dejaron pobres, pero el pueblo se ha dado cuenta y saldremos a las calles a defender la democracia”, subrayó.

Recordó que el régimen de facto significó un retroceso en la historia boliviana porque retornó la República, el neoliberalismo, el colonialismo y que ahora quieren volver a retomar de la mano de los cívicos cruceños. Recuerda que borraron del vocabulario la palabra plurinacional bajo el argumento de que el país es unitario.

“Lucho, no estás solo”, “viva Lucho y David”, “viva Evo Morales”, “Kawsachun coca, wañuchun yankis”, “cárcel para Camacho, carajo” son las consignas que se escuchan a lo largo de la columna que hoy hace el segundo tramo Panduro-Lahuachaca, de 31 kilómetros. El próximo lunes, miles de hombres y mujeres, ingresarán a la sede de Gobierno en la denominada Marcha por la Patria, en defensa del Gobierno Nacional, democracia y justicia.