UNICEF desarrolló un plan de respuesta ante la emergencia Covid 19 con más de Bs 2 millones para atención a pueblos indígenas

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La Paz, 14 de septiembre de 2020.- UNICEF desarrolló un Plan de respuesta a la emergencia del COVID-19 con un financiamiento de Bs 2.265.890,  para apoyar a las poblaciones indígenas en cinco áreas: salud; agua, saneamiento e higiene; nutrición; comunicación y educación.

El organismo internacional priorizó el apoyo a Chiquitanos, Yukis, Yurakaré por su mayor riesgo de vulnerabilidad: en el primer caso su población es de 91.481 personas, los Yuracaré son 3.394, y los Yukis, 202. Sin embargo, se está trabajando en extender su apoyo a otras poblaciones indígenas.

Salud: dotación de kits y suministros de bioseguridad para centros y postas de salud, y brigadas móviles médicas para atender a la población y brindar charlas educativas sobre prevención del Covid 19.

Agua, saneamiento e higiene: dotación de estaciones móviles de lavado de manos para la prevención y control de infecciones en pacientes y trabajadores de salud en centros y postas de salud. 

Nutrición: entrega de Nutribebé para mejorar la nutrición de niños entre 6 meses a 2 años de edad. Entrega de vitamina A para niños de 1 a 4 años; y promoción de la lactancia materna.

Comunicación: informar, sensibilizar y generar cambios de comportamiento en la población, con atención principal en niñas, niños, adolescentes, madres, padres y cuidadores, para impulsar actitudes y prácticas positivas en salud, agua y saneamiento, continuidad del aprendizaje y prevención de la violencia.

Educación: capacitación a docentes para la enseñanza a distancia. Diseño e implementación de modalidades educativas a distancia incluyendo radio. Entrega de kits de material escolar que incluye libros de lectura.

La Constitución boliviana reconoce 36 naciones indígenas: aymaras y quechuas representan el 60% de la población total nacional, ambas habitan la región andina. 34 pueblos indígenas viven en las tierras bajas, son menos del 10% de la población total y residen principalmente en el Beni, Santa Cruz y Pando: Guaraní, Chiquitano, Moxeño, Guarayo, Movima, Chimane, Itonama, Tacana, Reyesano, Yuracare, Joaquiniano y Weenhayek, Kabineño, Mosetén, Loretano, Ayoreo, Cayubaba, Chácobo, Baure, Canichana y Esse Ejja, Sirionó, Yaminahua, Machineri, Yuki, Moré, Araona, Tapiete, Guarasugwe, Huaracaje, Pacahuara, Maropa y Leco

De éstos últimos, los Guarasuwe, More, Tapiete, Machineri, Yaminahua, Araona, Sirionó, Yuqui y Pacahuara, son pueblos con alta vulnerabilidad en riesgo de etnocidio por su escasa población y por procesos de aculturación social y política. Las poblaciones indígenas más vulnerables son aquellas que viven en zonas geográficas remotas (Amazonas, el Chaco y los Andes), y enfrentan la falta de acceso a servicios, pobreza, y marginación.

Tampoco tienen acceso a servicios de salud, y el sistema de salud no identifica de forma desagregada a enfermos pertenecientes a un pueblo indígena ya que el registro epidemiológico nacional no incluye la autoidentificación étnica. Muchos pueblos indígenas tienen un déficit cuantitativo y cualitativo de médicos, medicamentos, suministros y equipo de protección personal. Se estima que solo hay un médico por cada mil familias, mientras que la Organización Mundial de la Salud estima que debe ser un médico cada 333 personas.

El 10 de marzo de 2020 surgió en Bolivia la pandemia del COVID-19 cuando se detectaron los dos primeros casos de coronavirus, el gobierno estableció una cuarentena. Desde entonces, el virus se extendió por Bolivia afectando a toda la población.

La situación de los indígenas empeoró por la emergencia sanitaria del coronavirus y la cuarentena, siendo afectados con: escasez de alimentos, limitación en acceso a servicios de salud, enfermedades preexistentes y alta exposición a otras, vulneración del derecho a consulta, participación y autodeterminación, violencia física y sexual contra mujeres y niñas, poca participación de mujeres en toma de decisiones.

Por falta de información desagregada tampoco es posible identificar y cuantificar riesgos para estas poblaciones ni visibilizar los problemas que tienen en el ejercicio de sus derechos.

22 de los 34 grupos indígenas de las tierras bajas son “altamente vulnerables. “Esas personas sufrirían riesgos de salud desproporcionados, principalmente por la falta de recursos humanos competentes y acceso a servicios básicos (CEJIS, junio de 2020).

En lo que concierne al derecho a educación virtual (on line) de la niñez indígena, éstos no tienen acceso a internet o equipamiento como computadoras, tabletas o celulares para estudiar en casa. El gobierno no implementó otras estrategias para el uso de televisión o radio para garantizar que el derecho a la educación se respete.

 “La pandemia está agravando la precaria situación en la que se encuentran hoy la mayoría de los pueblos indígenas. Debe hacerse todo lo posible para garantizar que las respuestas a la pandemia no dejen a nadie atrás”, expresó la ONU a tiempo de pedir acciones específicas para los indígenas.