PÁGINA SIETE BUSCA GENERAR CONFLICTO ENTRE EL GOBIERNO Y LA POBLACIÓN

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La Paz, 22 de agosto (MC).- El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, acusó hoy al periódico Página Siete de generar conflictos entre el gobierno y la población con la sistemática publicación de mentiras, calumnias y difamaciones. “Nos ha acostumbrado, enfatizó, a un periodismo mentiroso, que difama y tergiversa la realidad”.

La última información distorsionada que apareció el lunes 19, que expone públicamente a cuatro ministros, supuestamente excomulgados, buscó generar un conflicto con la iglesia Católica.

Quintana recordó que, no obstante la aclaración de la Conferencia Episcopal (que previno sobre el carácter erróneo y equívoco de la publicación), Página Siete insistió al día siguiente, señalando que, si bien no están excomulgados (los cuatro ministros), no pueden recibir la comunión.

El Ministro de la Presidencia expresó la preocupación del gobierno por el “papel indecoroso” del matutino paceño, vinculado, según reiteró, a la ultraderecha chilena, y a una casta familiar relacionada con el proceso de capitalización de las empresas estatales: la familia Garáfulic.

Al exponerlos, a los cuatro ministros, a la crítica de la opinión pública, por expresar una opinión personal, no oficial, sobre el aborto, el periódico le mintió al pueblo católico, en un acto de “inmoralidad periodística”, sostuvo la autoridad.

Se define como un periódico independiente y nacional, cuando en realidad tiene una “dependencia adictiva a la mentira y la difamación”. Y, de nacional, no tiene nada, porque atenta a las políticas nacionales, sobre todo a las relacionadas con la demanda marítima boliviana y la nacionalización de los recursos naturales, apuntó el Ministro Quintana.

LAS MENTIRAS DE PÁGINA SIETE

La autoridad enumeró algunas de las informaciones distorsionadas por el periódico Página Siete: la falsa muerte de una niña en Chaparina (magnificada con un titular de apertura), la entrega presunta de un salvoconducto al senador Roger Pinto, contrataciones directas para proyectos estatales por 2.408 millones de dólares, la posibilidad de que la figura del desacato sea reincorporada en el Código Penal (atribuida al Vicepresidente del Estado), el aparente incumplimiento del proceso de licitación de la Planta de Urea, y la supuesta posición boliviana de canje territorial con Chile, atribuida al canciller David Choquehuanca. Lo que acontece, según el Ministro de la Presidencia, es que Página Siete se ha concentrado en la difamación, en la mentira y en la calumnia, con las que “lastima, daña y erosiona las políticas estatales”. Por todas las pruebas fehacientes expuestas, el Ministro Quintana aseguró que, aparte de cumplir un “papel indecoroso” y de haberse convertido en vocero de intereses de la ultraderecha chilena y de la familia Garáfulic, vinculada a la diputada derechista chilena Mónica Zalaquett, Página Siete viola los códigos de ética básica y afecta a la prensa nacional, así como a los periodistas que realizan un trabajo honesto y honrado.

Por lo mismo, el periódico Página Siete debería aclarar su rol y debería decirle a la opinión pública si va a seguir siendo funcional a la derecha ultraconservadora chilena y a una casta familiar capitalizadora, subrayó el Ministro Juan Ramón Quintana. En cuanto a la familia Garáfulic, que en el proceso de capitalización de las empresas estatales acumuló cuantiosos recursos económicos, si sigue atacando a los intereses y políticas del Estado, debe formar su partido político, antes que utilizar a un periódico para agredir y difamar al gobierno, afirmó el Ministro Quintana.