Presidente Evo Morales: "Los bolivianos, juntos, somos invencibles"

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La Paz, 10 de marzo de 2018(MC).- El jefe de Estado señaló que el país está unido en torno a la reivindicación y que la movilización ciudadana es testimonio que cuando la voluntad de un pueblo se encuentra unida, nada es imposible. 

A continuación el Mensaje Presidencial en la Apacheta, durante el día del Banderazo:

Al pueblo boliviano y a los pueblos del mundo. Hoy nos reunimos alrededor de nuestros símbolos patrios desde todas las latitudes de nuestra Patria sin distinción de origen, credo, posición política o cualquier otra diferencia. 

Todas las bolivianas y todos los bolivianos, unidos nos reconocemos como hermanas y hermanos, como hijas e hijos de nuestra querida Patria Bolivia. 

Juntos somos hilos que tejemos sus colores y que nos extendemos en un abrazo hacia el horizonte. 

Siempre adelante y siempre triunfantes, cuando estamos unidos. 

Hermanas y hermanos, hace más de 139 años, y como producto de una invasión militar impulsada por intereses imperiales que se apoderaron  de nuestros recursos naturales, se nos cerró temporalmente el camino hacia el mar, se nos privó de nuestro acceso soberano al Océano Pacífico.  

Un encierro que, durante más de un siglo, afecta nuestro desarrollo económico y nuestras capacidades para comerciar libremente con el mundo.

Nos privaron,  además, de las enormes riquezas de los océanos, de una participación más efectiva en los sistemas de integración regional y mundial y de una comunicación plena con las rutas de la prosperidad.

No obstante, durante este tiempo de encierro,  hemos mantenido invariable  nuestro objetivo esencial de reencontrarnos con nuestro mar y volver a sus brazos.  

Por ello, todas y todos somos parte de esas generaciones que jamás renunciamos al propósito de recuperar una salida libre y soberana al Océano Pacífico. 

Somos testimonio de que cuando la voluntad de un pueblo se encuentra unida, nada es imposible. 

Hoy persistimos y seguiremos persistiendo en un destino que no sólo es posible, sino que es inevitable.

Desde que empezamos nuestra Revolución Democrática y Cultural, mantuvimos  esta convicción y, con el apoyo de todas y todos los bolivianos,  dimos un paso inédito, histórico y trascendental. 

En abril de 2013 llevamos nuestras diferencias con Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que es el Tribunal más importante creado por la humanidad, para que esta alta Corte,  juzgue y declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acceso soberano al Océano Pacífico. 

Hemos avanzado a paso firme en éste juicio internacional. 

El 2015, la Corte Internacional de Justicia rechazó el intento de Chile de eludir a su jurisdicción estableciendo textualmente que “Bolivia tenía una costa sobre el Océano Pacifico, que tenía una extensión de varios cientos de kilómetros”.

Asimismo, sobre la demanda marítima boliviana pendiente de solución, el Tribunal de La Haya, definió: “La Corte también concluye que los asuntos en disputa no son asuntos resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un Tribunal Internacional o regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de celebración del pacto de Bogotá".

Hoy, en 2018, estamos preparados para celebrar las audiencias orales conclusivas del caso, momento en el que demostraremos a la Corte Internacional de Justicia y a todos los habitantes del planeta que nuestra causa es justa, razonable y solvente ya que no existe petición más lógica y viable que la de garantizar una negociación de buena fe con un país hermano, negociación entre dos vecinos, en la que todos ganaremos.

Hermanas y hermanos de Bolivia y hermanas y hermanos del mundo, por más de un siglo, Chile ha reconocido la necesidad de encontrar una solución a la situación de enclaustramiento de Bolivia, que nosotros le damos la más alta importancia a reiniciar negociaciones sobre la materialización de un acceso soberano al mar para Bolivia. 

Nosotros estamos convencidos de que un acceso de esa naturaleza será de gran beneficio para todos nuestros pueblos. 

Agradezco a todo el pueblo boliviano. 

A los pueblos indígenas: Dueños milenarios de estas tierras y que siempre estuvieron junto al mar. 

A nuestros movimientos sociales, guardianes de nuestra dignidad. 

A hombres y mujeres, del campo y de la ciudad; obreros,  campesinos, jóvenes, estudiantes, religiosos, militares, policías,  empresarios y profesionales.  

Cambas, collas,  chapacos,  chaqueños y amazónicos. 

Ciudadanos todos, juntos somos invencibles. 

También agradezco la solidaridad mundial  a presidentes,  Premios Nobel,  artistas, políticos y movimientos sociales de todos los continentes que se suman a nuestra justa demanda.

Somos un país que promueve el derecho a la paz,  con justicia social y cultura de la paz, para lograr la verdadera integración de los pueblos con dignidad y soberanía. 

Creemos en la diplomacia fundada en el derecho internacional para evitar y resolver los conflictos y sobre todo para abrir los diálogos y las negociaciones que  solucionen los problemas entre todos los pueblos del mundo. 

Como dijo el hermano Papa Francisco en su visita a Bolivia: “Creemos en el principio de construir puentes en lugar de muros”.

Estamos convencidos que hoy, al comenzar el siglo XXI, ya no se puede pensar en soluciones basadas en la imposición de la fuerza, en decisiones unilaterales y en intervenciones militares. 

Deseamos un nuevo tiempo,  en  que prevalezcan las soluciones compartidas,  de buena fe,  de beneficio mutuo,  que nos permitan sanar las heridas abiertas y rencontrarnos en un abrazo con el mar.

Por todo ello,  en homenaje a nuestra voluntad de paz y de amistad, nos congregamos en torno a nuestra bandera, a nuestros colores,  el rojo,  el amarillo y el verde,  además de nuestra whiphala, que representa la igualdad y dignidad de nuestros pueblos milenarios que junto al azul del mar, se proyecta  hacia el Océano Pacífico,  el Océano más grande del planeta. 

Hoy, llevamos nuestra bandera, orgullosos de sus colores,  de su diversidad y de su historia,  que representa nuestra unidad en la diversidad,  y nuestra cultura de paz,  justicia y libertad.

Asimismo,  esta bandera,  la bandera más grande del mundo, elaborada con las manos de todos las hermanas y hermanos,  con esfuerzo y compromiso,  también es testimonio vivo de nuestra determinación de acabar con más de un siglo de enclaustramiento y de inaugurar una nueva era de paz y progreso para los dos pueblos predestinados a un futuro común. 

hermanas y hermanos, como dijo el autor boliviano Roberto Prudencio Romecín: “A ningún país le es tan preciada la costa como al nuestro. Para unos es riqueza y poder;  para el nuestro es un ideal.  Para otros es un jirón de tierra;  para el nuestro es un jirón del alma. Pero como el mar ha dejado de estar delante de nosotros,  ahora está dentro de nosotros”.

Muchas gracias, mar para Bolivia.

 

Mar para Bolivia